Arquitectura italiana en Salvador
Salvador no se entiende únicamente por sus iglesias barrocas, sus calles coloniales o sus fachadas coloridas. La ciudad también fue profundamente transformada por artistas, arquitectos y escultores europeos que encontraron aquí nuevas oportunidades y terminaron incorporándose a la vida bahiana.
En una conversación con Ernesto Carvalho, profesor de arquitectura y especialista en conservación y restauración, Roberto Pessoa muestra cómo la presencia italiana ayudó a embellecer Salvador y a construir parte de su identidad visual. El tema permite recorrer monumentos, palacios, avenidas y barrios que revelan la relación entre economía, política, arte y memoria urbana.
La arquitectura de Salvador es el resultado de muchas influencias: portuguesa, italiana, francesa, inglesa, africana e indígena. Esa mezcla no debe verse como una simple acumulación de estilos. Es, sobre todo, el reflejo de una ciudad que fue capital de la América portuguesa, puerto internacional y escenario de profundas transformaciones sociales.
Italianos que dejaron su huella en Salvador
Uno de los nombres más importantes de esta historia es Pasquale Tirico. El artista fue invitado inicialmente para trabajar en la restauración de la Facultad de Medicina, en el Terreiro de Jesus, después de un incendio que dañó gravemente el edificio. Su intención era regresar a São Paulo, donde vivía, pero terminó permaneciendo en Salvador.
Con el tiempo, Tirico produjo numerosas esculturas y monumentos. Entre sus obras más conocidas se encuentran el Cristo de la Barra, la estatua de Castro Alves y el monumento al Barón de Rio Branco. Su trabajo fue tan importante que recibió el apodo de “embellecedor de Salvador”.
Otros artistas italianos también participaron en la transformación de la ciudad. Rossi Battista y Carlo Nicoli estuvieron relacionados con obras de urbanización, monumentos y edificios públicos. Nicoli, por ejemplo, participó en proyectos vinculados a la Avenida Sete y al Campo Grande, espacios que adquirieron una nueva dimensión durante las reformas urbanas de la República.
La presencia de estos profesionales también estuvo relacionada con el crecimiento económico de ciertos sectores. Comerciantes como Bernardo Martins Catarino contrataron artistas y constructores para levantar palacetes y residencias elegantes. Al observar esas obras, otros miembros de la élite local querían reproducir la misma sofisticación en sus propias casas.
Así surgió una competencia estética que dejó marcas visibles en barrios como la Vitória, la Graça y la Barra.
Del barroco al eclecticismo arquitectónico
El barroco fue uno de los estilos fundadores del patrimonio religioso de Salvador. La Iglesia de São Francisco, la Catedral Basílica, la Iglesia del Rosário dos Pretos y el Mosteiro de São Bento muestran cómo la ciudad desarrolló una arquitectura sacra de enorme riqueza artística.
Sin embargo, Salvador no quedó detenida en el período colonial. Durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, nuevas ideas arquitectónicas comenzaron a convivir con las formas antiguas. El neoclasicismo, el neogótico y las referencias europeas se mezclaron en edificios residenciales, instituciones públicas, teatros y monumentos.
El eclecticismo fue una de las expresiones más visibles de ese período. En lugar de seguir un único estilo, los edificios eclécticos combinaban columnas clásicas, ornamentos barrocos, elementos góticos, cúpulas, frontones y decoraciones inspiradas en diferentes tradiciones.
Por eso, un palacio o una fachada de Salvador puede parecer, al mismo tiempo, portuguesa, italiana, francesa y bahiana. Esta diversidad no era un accidente: representaba el deseo de modernizar la ciudad y de mostrar su prosperidad.
El Fórum Rui Barbosa es un buen ejemplo de la monumentalidad ecléctica. El Teatro Castro Alves, por otro lado, representa una concepción modernista y una ruptura con el exceso ornamental de las décadas anteriores. La convivencia entre ambos edificios permite observar cómo Salvador pasó de una arquitectura basada en la ornamentación a una visión más funcional y moderna.
Conozca estos lugares en persona
La mejor manera de entender esta historia es caminar por los espacios donde las diferentes épocas todavía dialogan:
- El City Tour Histórico de Salvador conecta el Pelourinho, el Terreiro de Jesus, el Palacio Rio Branco, el Mercado Modelo y otros lugares fundamentales.
- El recorrido de Patrimonio Religioso permite conocer la tradición barroca de las iglesias y comprender su relación con la formación histórica de la ciudad.
- El Campo Grande, la Barra, la Vitória, la Graça y la Avenida Sete muestran cómo las reformas urbanas cambiaron la imagen de Salvador.
Con un guía especializado, las fachadas dejan de ser solamente bonitas. Cada columna, escultura, plaza y monumento empieza a contar una historia sobre riqueza, poder, religión, migración y memoria.
Reformas urbanas, higiene y modernización
A comienzos del siglo XX, las reformas de Salvador estuvieron influenciadas por los grandes proyectos urbanos europeos, especialmente por la transformación de París dirigida por Haussmann. En Brasil, el plan de Pereira Passos modificó el paisaje de Río de Janeiro y se convirtió en una referencia para otras ciudades.
En Bahía, José Joaquim Seabra impulsó reformas que buscaban modernizar Salvador, abrir avenidas, mejorar la circulación y proyectar una imagen de progreso. Algunas áreas antiguas fueron demolidas o alteradas, y parte del trazado de la Avenida Sete surgió de ese proceso.
Estas intervenciones también estuvieron relacionadas con el higienismo. En aquella época, las autoridades asociaban las calles estrechas, la falta de ventilación y la alta densidad de viviendas con enfermedades y problemas sanitarios. El ideal era crear una ciudad más abierta, iluminada y ordenada.
El resultado fue contradictorio. Las reformas mejoraron determinadas áreas, pero también destruyeron edificios y fragmentos importantes de la memoria urbana. El desarrollo moderno no siempre convivió con la preservación del patrimonio.
En barrios como Ribeira, Itapajipe y Penha se consolidaron espacios con una dimensión más popular y proletaria. En la Barra, la Vitória y sus alrededores, aparecieron áreas residenciales más elegantes, inspiradas en la idea europea de un suburbio burgués y ajardinado. La arquitectura reflejó, así, las diferencias económicas de la sociedad bahiana.
Lo que Roberto Pessoa enseña sobre la arquitectura de Salvador
Roberto Pessoa enseña que recorrer Salvador es leer una ciudad formada por capas históricas. La iglesia barroca, el palacete ecléctico, el monumento republicano y el edificio modernista no son elementos aislados: forman parte de una misma narrativa.
También recuerda que el patrimonio no se limita a los edificios famosos. Las calles, los jardines, los chafarices, los cementerios y las relaciones entre los barrios son igualmente importantes. El Cemitério dos Ingleses, el Chafariz do Terreiro de Jesus, el Palacete das Artes y la Casa de Itália ayudan a comprender la diversidad cultural que marcó la ciudad.
Para Roberto, preservar el patrimonio significa cuidar la memoria colectiva. Cuando un edificio desaparece, no se pierde solamente una fachada. También desaparecen las historias de las personas que lo construyeron, lo habitaron y lo transformaron.
Por eso, el turismo cultural puede desempeñar un papel importante. Una visita bien guiada estimula el interés por la conservación y ayuda a que residentes y viajeros reconozcan el valor de Salvador más allá de sus imágenes más conocidas.
Preguntas frecuentes sobre la arquitectura italiana en Salvador
¿Pasquale Tirico era arquitecto?
No. Pasquale Tirico era escultor y artista. Llegó para trabajar en la restauración de la Facultad de Medicina y terminó realizando algunos de los monumentos más reconocibles de Salvador.
¿Por qué Salvador tiene tantos estilos arquitectónicos?
La ciudad fue capital colonial, puerto comercial y centro político durante diferentes períodos. La llegada de profesionales extranjeros, los cambios económicos y las reformas urbanas hicieron que estilos portugueses, barrocos, neoclásicos, italianos, franceses y modernistas convivieran en el mismo paisaje.
¿El eclecticismo debe considerarse una mezcla desordenada?
No necesariamente. Aunque combina referencias diversas, el eclecticismo respondía al deseo de crear edificios monumentales y modernos. Sus detalles expresaban prestigio, poder económico y conexión con las tendencias internacionales.
Para transformar esta lectura en experiencia, Roberto Pessoa está disponible para tours privados en Salvador.
Preguntas frecuentes
- ¿Cómo influyó Italia en la arquitectura de Salvador?
- Artistas, escultores y arquitectos italianos participaron en monumentos, palacios, iglesias y proyectos de embellecimiento urbano que transformaron Salvador, especialmente entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
- ¿Qué es el eclecticismo arquitectónico de Salvador?
- Es una combinación de referencias neoclásicas, neogóticas, barrocas, italianas, francesas e incluso egipcias en una misma construcción. El resultado puede observarse en numerosos edificios y monumentos de la ciudad.
- ¿Qué lugares permiten conocer este patrimonio?
- El Centro Histórico, el Campo Grande, la Barra, el Corredor de la Vitória, el Terreiro de Jesus y la Graça reúnen ejemplos importantes. Un recorrido guiado ayuda a comprender sus conexiones históricas.
