El grito que vino antes
Cuando Dom Pedro I proclamó la independencia de Brasil en 7 de septiembre de 1822, Bahía ya estaba en guerra. Las tropas portuguesas ocupaban Salvador desde febrero de aquel año, y el pueblo bahiano ya se había levantado en armas.
La verdad histórica que Roberto Pessoa insiste en contar: la Independencia de Brasil no se resolvió con un grito a la orilla de un río en São Paulo. Fue conquistada con sangre y coraje en los campos de batalla de Bahía.
Las batallas decisivas
La Batalla de Pirajá, el 8 de noviembre de 1822, fue el punto de inflexión. La leyenda cuenta que el Corneteiro Lopes tocó "avanzar caballería" en vez de "retirada" — y el error causó pánico en las tropas portuguesas.
Cachoeira declaró independencia el 25 de junio de 1822 y se convirtió en capital provisoria de la Bahía libre.
Héroes y heroínas
Maria Quitéria de Jesus se disfrazó de hombre para luchar y se convirtió en la primera mujer de las Fuerzas Armadas brasileñas. Joana Angélica enfrentó soldados portugueses en la puerta de su convento. Quilombolas se unieron a la lucha.
2 de julio de 1823
Las últimas tropas portuguesas embarcaron y dejaron Salvador. La ciudad estalló en fiesta. Un cortejo popular recorrió las calles, tradición que se repite hasta hoy con los carros alegóricos del Caboclo y la Cabocla.
Por qué esto importa
Mientras el 7 de Septiembre celebra el acto de un príncipe portugués, el 2 de Julio celebra la lucha del pueblo — negros, indígenas, mujeres, gente común que tomó las armas por la libertad.