1 de noviembre de 1501
Cuando la expedición comandada por Américo Vespucio avistó aquella inmensidad de aguas calmas, era el día de Todos los Santos. Así nació el nombre de la mayor bahía tropical del mundo.
Números impresionantes
La Bahía de Todos los Santos cubre más de 1.100 km² de aguas, alberga 56 islas y baña 15 municipios. Sus aguas alimentaron durante siglos la pesca, el comercio y la navegación que hicieron de Salvador el puerto más importante de las Américas.
El puerto que movió el mundo
Durante los siglos XVI a XVIII, por aquí pasaban el azúcar del Recôncavo, el oro de Minas Gerais, el tabaco, los diamantes y los navíos negreros. Roberto Pessoa explica cómo la geografía de la bahía fue determinante para que los portugueses fundaran aquí la capital de la colonia en 1549.
Las islas y sus secretos
De las 56 islas, Itaparica es la mayor. Pero hay decenas de islas menores con historias fascinantes — islas que albergaron quilombos, fortalezas militares y comunidades de pescadores. La Ilha de Maré preserva comunidades quilombolas con tradiciones que remontan al período colonial.
Amenazas y preservación
La bahía enfrenta desafíos ambientales serios: polución industrial, aguas residuales, sobrepesca y avance desordenado de la ocupación costera. Roberto alerta sobre la importancia de preservar este patrimonio natural e histórico.
Un patrimonio vivo
Más que un accidente geográfico, la Bahía de Todos los Santos es el escenario donde se desarrolló la historia de Salvador. Entender la bahía es entender la ciudad.